Tratamiento de agua de piscina

Sistemas de electrólisis salina

Desde 1998
Soluciones profesionales

Tratamiento de agua de piscina

Los sistemas de electrólisis salina representan uno de los métodos más avanzados y eficientes para el tratamiento del agua de piscinas en Gandía, Playa de Gandia y Oliva.
Este sistema transforma la sal común disuelta en el agua en cloro natural mediante un proceso electrolítico, garantizando una desinfección continua, automática y estable, con una notable mejora en la calidad del agua y una reducción significativa del uso de productos químicos tradicionales. Además, simplifica las tareas de mantenimiento y prolonga la vida útil de los equipos de la piscina.

Beneficios para la salud y el bienestar
Ahorro y eficiencia
Compromiso con la sostenibilidad
Últimos proyectos ejecutados

Soluciones integrales para tratamiento de agua de piscina

Bienvenido a la galería de proyectos de Hidráulicas Miñana, el escaparate visual de nuestras soluciones avanzadas para el "tratamiento de agua de piscinas". Aquí puede comprobar los resultados de nuestro trabajo: un agua cristalina, saludable y desinfectada de forma automática, reduciendo drásticamente la dependencia de los productos químicos tradicionales.

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Dudas frecuentes sobre tratamiento del agua de piscina

Es una confusión técnica muy habitual que afecta a la desinfección:
• Cloro libre: El cloro activo disponible en el agua para destruir virus y bacterias. Debe estar entre 1 y 1,5 ppm.
• Cloro combinado (cloraminas): El cloro que ya ha reaccionado con la suciedad (sudor, orina). Es el responsable del "olor a piscina" y de la irritación de ojos. No debe superar las 0,2 ppm.
• Cloro total: La suma de los dos anteriores.

La turbidez suele deberse a partículas microscópicas en suspensión que el filtro de arena no logra retener por su tamaño. La solución consiste en aplicar un floculante o clarificador. Este producto agrupa las micropartículas para que aumenten de peso y caigan al fondo, permitiendo recogerlas fácilmente con el limpiafondos en modo "vaciado".

El ácido cianúrico es un componente químico que incluyen las pastillas de cloro para protegerlo de los rayos solares y evitar que se evapore rápido. Sin embargo, si su nivel supera las 75-100 ppm, provoca el "bloqueo del cloro": el agua tendrá cloro, pero este no desinfectará nada. La única solución para bajarlo es vaciar parcialmente la piscina y rellenarla con agua nueva.

La alcalinidad total es la capacidad del agua para resistir cambios bruscos de pH (efecto tampón). Su nivel ideal debe estar entre 80 y 120 ppm.
• Si está baja, el pH fluctuará locamente de un día para otro. Se sube con bicarbonato de sodio.
• Si está alta, el pH será extremadamente difícil de bajar. Se reduce aplicando reductor de pH líquido directamente en el centro de la piscina con la depuradora parada.

Este fenómeno ocurre al llenar la piscina con agua de pozo que contiene metales disueltos (hierro, manganeso o cobre). Al entrar en contacto con el cloro, los metales se oxidan instantáneamente y tiñen el agua de colores oscuros. Para corregirlo, se debe regular el pH, aplicar un producto secuestrante de metales y realizar filtraciones continuas con lavados de filtro frecuentes.

El bromo es un desinfectante alternativo muy utilizado en spas, piscinas cubiertas o de agua caliente. Sus grandes ventajas son que no genera olores molestos, no irrita los ojos ni la piel, y sigue siendo un desinfectante altamente eficaz incluso cuando el pH de la piscina sube hasta 7,8 (situación en la que el cloro ya ha perdido casi toda su efectividad). Su único inconveniente es que es más caro.

No por completo. La cloración salina genera cloro de forma natural a partir de la sal disuelta en el agua, eliminando la necesidad de comprar pastillas de cloro tradicionales. Sin embargo, el usuario debe seguir controlando de manera manual o automática los niveles de pH (que tiende a subir constantemente con la sal), la alcalinidad y añadir algicida o floculante de forma puntual si es necesario.

Es el tratamiento ecológico por excelencia. Utiliza monopersulfato de potasio, un potente oxidante que destruye la materia orgánica sin generar subproductos residuales ni olores. Es ideal para personas con pieles atópicas, alergias o bebés. Su punto débil es que es un desinfectante más volátil que el cloro, por lo que requiere un control más estricto y apoyo de algicidas químicos frecuentes en pleno verano.

Para no tirar el agua ni dejar que se pudra, cuando la temperatura baja de 15 °C se debe hacer un tratamiento de invernación: limpiar el vaso, ajustar el pH a 7,2, hacer un choque de cloro y añadir un producto invernador concentrado (que evita la proliferación de algas y cal). Se debe repetir la dosis de invernador a mitad de invierno y mantener el filtro encendido 1 o 2 horas a la semana.

Aunque automatiza la desinfección, el agua salada requiere atención. El usuario debe vigilar de cerca el pH, ya que los cloradores salinos tienden a elevarlo constantemente de forma natural. Además, se debe realizar una limpieza con desincrustante en la célula de titanio cada temporada para eliminar los depósitos de cal que reducen la producción de cloro.

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